Loading...
Loading...

1 min de lectura
Un estudio reciente plantea preguntas cruciales sobre el uso de antidepresivos en pacientes con demencia. Mientras algunos fármacos, como los ISRS, podrían estar vinculados a un mayor declive cognitivo, otros, como la mirtazapina, parecen ser menos perjudiciales. ¿Es el medicamento o la depresión la responsable de este efecto? Los expertos piden cautela y abogan por tratamientos más personalizados.
Un estudio reciente basado en datos del Registro Sueco de Demencia (SveDem) sugiere que el uso de antidepresivos, en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), podría estar asociado con un deterioro cognitivo más rápido en personas con demencia. Sin embargo, los investigadores destacan que no está claro si este efecto se debe directamente a los medicamentos o a los síntomas depresivos que estos tratan. La investigación, publicada en BMC Medicine, analizó datos de 18,740 pacientes con demencia, de los cuales aproximadamente el 23% recibió tratamiento con antidepresivos. Durante el estudio, se registraron 11,912 prescripciones, siendo los ISRS los más comunes (65%). Los resultados mostraron que los pacientes tratados con antidepresivos experimentaron un mayor declive cognitivo en comparación con aquellos que no recibieron esta medicación.

Entre los ISRS, el escitalopram se asoció con el deterioro cognitivo más acelerado, seguido por citalopram y sertralina. Por otro lado, la mirtazapina, un antidepresivo con un mecanismo de acción diferente, mostró un impacto menos negativo en la cognición. Los investigadores también observaron que dosis más altas de ISRS estaban relacionadas con un mayor riesgo de demencia severa, fracturas y mortalidad. Aunque los hallazgos son significativos, los expertos advierten que es necesario interpretarlos con cautela. "No podemos determinar si el deterioro cognitivo es causado por los antidepresivos o por la depresión en sí", explicó Sara Garcia Ptacek, investigadora del Instituto Karolinska y autora principal del estudio. "Sin embargo, estos resultados pueden ayudar a los médicos a elegir antidepresivos mejor adaptados para pacientes con demencia".

El objetivo es identificar estos subgrupos para ofrecer una atención más individualizada
El estudio también destaca la importancia de personalizar el tratamiento. Los investigadores planean investigar si ciertos grupos de pacientes, como aquellos con tipos específicos de demencia o biomarcadores particulares, responden mejor o peor a diferentes antidepresivos. "El objetivo es identificar estos subgrupos para ofrecer una atención más individualizada", añadió Garcia Ptacek. De todos modos, es necesario subrayar la necesidad de considerar las diferencias individuales entre los pacientes. Cada persona con demencia es única, y estudios como este deben interpretarse con precaución para no confundir escenarios clínicos distintos. Aunque los antidepresivos siguen siendo una herramienta valiosa para tratar síntomas como la depresión y la ansiedad en pacientes con demencia, este estudio sugiere que su uso debe ser cuidadosamente evaluado, priorizando opciones con menor impacto cognitivo y adaptando el tratamiento a las necesidades individuales de cada paciente.